1. ¿Con qué frecuencia te reúnes con tu equipo para evaluar su nivel de satisfacción con la manera en que se están haciendo las cosas?
Una persona que está a gusto con su posición laboral y con su equipo de trabajo requiere de mucho menos tiempo para hacer una tarea y, al mismo tiempo, de menor supervisión y control. Tener, por lo tanto, equipos de trabajo con elevados niveles de satisfacción, es una situación altamente rentable.
Como la sensación de agrado es un tema emocional, no escasean los jefes que encuentran irrelevante saber si su gente está contenta o no con la gestión, y ello se debe por lo general a su propia incompetencia para manejar los aspectos emocionales de su propia vida.
Por tanto, es muy poco probable que puedan atender esos aspectos en su equipo de trabajo.
Análisis según tu respuesta:
1b) Una vez al mes.
En tu caso, es una buena noticia que al menos una vez al mes evalúes la situación emocional de tu gente respecto a la gestión. Si tras esa comprobación encuentras suficiente estabilidad y agrado en tu gente, quizá pueda esperas otro mes para una nueva evaluación. Pero si algo, lo más mínimo, sugiere o exige un mayor seguimiento, entonces no sería nada inteligente esperar la próxima reunión para hacerse cargo de eso: te
conviene tomar medidas inmediatamente.
Cuando se trata de realidades humanas, es preferible pecar de cuidadoso que de apático: una situación que de momento parece sencilla, puede guardar dentro de sí todo el potencial para convertirse en una bomba de tiempo. Tú tienes el poder para actuar después de la explosión, o para evitarla.
2. ¿Cómo describirías el trato que le das a tu gente?
Esto es así fundamentalmente porque, día tras día, los colaboradores de hoy son más exigentes, más cultos y conscientes de su dignidad. Exigen, por lo tanto, un trato acorde a sus méritos y capacidades, que es necesario garantizarles si realmente nos interesa conservarlos en nuestro equipo.
Análisis según tu respuesta:
2c) Con gran respeto.
Les demuestro mi aprecio y mi valoración. Por ello te felicitamos por estar consciente de que tus colaboradores no son recursos productivos sino personas, como tú mismo, y que merecen ser tratadas
con total respeto y dignidad. Sin embargo, no es suficiente un trato de cortesía, aprecio y valoración para
potenciar el desempeño de tu equipo. Hay formas de relacionarte con tu gente que son capaces de elevar su rendimiento cuando elevas tu nivel de influencia en ellos.
Se trata, entonces, de invertir en tus colaboradores para desarrollarlos y potenciar así los resultados de tu gestión. Pero para ello necesitas potenciar tu propio liderazgo, y ello empieza por elevar tu capacidad para influir en tu gente. Sólo te falta asumir el desafío: vas en la dirección correcta.
3. ¿Qué tan a menudo le recuerdas a tu equipo la trascendencia de su trabajo?
Así pues, es tu responsabilidad como jefe invertir en hacerle saber a tu gente que su tarea tiene significado y trascendencia, porque esa es la verdadera clave para sintonizarla con sus máximo nivel de compromiso y, por consecuencia, su máximo desempeño.
Análisis según tu respuesta:
3b) Cuando me interesa obtener un rendimiento extra.
Desde esa parcialmente conquistada conciencia, es necesario que inviertas tiempo en recordarle a tus colaboradores, con frecuencia y auténticamente, el impacto de su labor, dado que constituye una poderosa herramienta para influir positivamente en ellos y hacerles sentir más orgullosos de su trabajo y propiciar un
incremento sensible en sus capacidades y su rendimiento.
4. ¿De qué manera le comunicas a tu equipo que eres un gerente
confiable?
positiva en otros.
Análisis según tu respuesta:
4b) De acuerdo a cada situación, si es necesario.
Si, en efecto, eres una persona verdaderamente confiable, ésta no es la mejor manera de comunicarlo, pero sí es una muy buena manera de disminuir tu capacidad de influir positivamente en tu equipo.
5. ¿Cómo es la relación con tus colaboradores?
interpersonales es capaz de elevar sus niveles de desempeño de manera muy significativa apoyados precisamente en el enlace emocional que humaniza y resignifica la relación de trabajo.
Análisis según tu respuesta:
5c) Invierto permanentemente en fortalecer los vínculos interpersonales.
Estás definitivamente encaminado hacia el desarrollo de tu capacidad para influir en tu gente, y mejor aún, hacia la maximización de tus resultados y los del equipo. Pero no es lo mismo invertir espontáneamente en el fortalecimiento de esos vínculos que hacerlo con la plena conciencia de que dicha inversión puede y debe
convertirse en un camino para tu empoderamiento, para la construcción de tu propio liderazgo.
6. ¿Qué tanto necesita tu gente ser supervisada?
Los gerentes de hoy esperan y necesitan que su gente demuestre iniciativa y una clara tendencia a la innovación, pero eso sólo es posible en equipos que se sienten talentosos y cuentan con posibilidades reales tanto en el libre acceso a los recursos como en su libertad de acción.
Análisis según tu respuesta:
6b) Depende de la tarea. Las tareas delicadas requieren mi supervisión directa.
Pero es también demasiado frecuente suponer que la gente no puede hacer algunas cosas simplemente porque no se le ha permitido demostrar que tiene talento para ello.
Si, por la razón que fuera, necesitas supervisar de cerca una tarea delicada, te conviene hacerte a ti mismo esta pregunta: ¿superviso para controlar o para prestar apoyo?
Y, por el otro lado, cuando decides no supervisar, pregúntate si es porque no te provoca, sencillamente, o porque estás abandonando a tu gente.
7. ¿Necesitas recurrir a tu autoridad y tu poder para que tu gente actúe?
Ese poder implica, naturalmente, la posibilidad del premio o del castigo según se alcanzan o incumplen los objetivos propuestos. Lo terrible es que buena parte del tiempo los gerentes creen que amenazar o castigar es parte del «trabajo sucio», y que naturalmente les corresponde hacerlo.
He aquí los hechos: quien echa mano del poder y de la autoridad para mover a su gente es precisamente quien lo necesita. Habrá quien pregunte: pero, ¿quién no lo necesita? Un gerente apoyado en su propio liderazgo y capaz de influir positivamente en su equipo.
Análisis según tu respuesta:
7c) Nunca. Todos conocen sus atribuciones y las asumen con orgullo y entusiasmo.
Por ello, son capaces de hacer su trabajo sin necesidad de recordarles que deben hacerlo, porque has invertido en conectarlos con la trascendencia de su tarea y su capacidad para dar el extra desde su genuino compromiso contigo y con el proyecto común que diriges.
Como representas para ellos una fuente de entusiasmo e inspiración, no debes perder de vista en ningún momento tu compromiso hacia ellos, que debe comenzar con la responsabilidad de constituirte en una posibilidad de expansión cada día más sólida y potenciadora.
Aprender a desarrollar al máximo ese poder de influencia, alineado con las más recientes tendencias mundiales de gerencia de talento humano y con la visión de obtener resultados extraordinarios, es el primer paso para ponerte en la ruta del desarrollo acelerado y el máximo rendimiento.
8. ¿Con qué frecuencia renuevas el personal de tu equipo?
Esto se debe fundamentalmente a que los procesos de trabajo son cada día más exigentes, específicos y cambiantes, y no es fácil conseguir gente con el perfil adecuado para llevarlos a cabo. Por tanto, una vez que tienes personal talentoso en tu equipo, lo ideal es tratar de protegerlo.
Allí se pone de manifiesto uno de los principales indicadores del poder de influencia: si tu gente quiere abandonar el equipo o, en efecto, lo hace con frecuencia, te conviene preguntarte si tu jefatura está vinculada a esa costosa y perjudicial tendencia.
Análisis según tu respuesta:
8b) Regularmente. Si alguien falla en un par de oportunidades, es mejor buscar a otro.
A veces haces las cosas bien —y tu gente, por tanto, reconsidera seguir trabajando contigo— y a veces las haces muy mal, y entonces le provoca abandonarte. Como es natural, el proceso de ser un gran jefe, un jefe líder, implica vaivenes y desatinos, pero de ninguna manera incongruencia.
Así pues, te invitamos a revisar si te encuentras verdaderamente en la encrucijada hacia la jefatura desde el liderazgo o si continúas anclado en un callejón sin salida, con un dudoso poder de influencia, que te conviene fortalecer desde ya mismo, si te interesa optimizar al máximo tu gestión y tu liderazgo.
9. ¿Le das a tu gente oportunidades para poner a prueba su talento?
Esas tendencias están cada vez más alineadas con la dimensión humana de nuestros colaboradores, tradicionalmente despreciada, y se apoyan en ella para la optimización de métodos y procesos y la maximización de resultados.
Y aunque naturalmente la gente necesita ser productiva, también quiere y necesita oportunidades claras y significativas de desarrollo, y quizá la mejor manera que tienes de ofrecérselas como gerente, es permitirle demostrar y poner a prueba sus potencialidades.
Es así como la necesidad de encontrar espacios para la expresión del talento se hace cada vez más imperativa en las aspiraciones de los profesionales de nuestra época, dado que allí encuentran una manera trascendente de hacer aportes a favor de la gestión con la que están comprometidos.
Análisis según tu respuesta:
9c) Permanentemente. Su expansión personal impacta la expansión del negocio.
Pero es vital evaluar el panorama de esas oportunidades, a fin de diagnosticar fallas o espacios de mejora: a menudo generamos oportunidades a nuestra gente pero les abandonamos, no generamos expectativas claras, o brindamos escenarios de desarrollo en áreas que son de escaso o nulo interés para ellos.
Desde tu poder de influencia, por tanto, debes aprender a conectarte eficazmente con la capacidad de escuchar, de acompañar e indagar qué oportunidades requiere el otro para su desarrollo, y convertirte de esa manera en una plataforma de empoderamiento para el negocio, para tu gente y para ti mismo.
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